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¿Qué es una vivienda digna?

Una casa alquilada debe ser decente. Descubra las características de una vivienda digna, así como las obligaciones tanto del propietario como del inquilino.

Definición de vivienda digna

El concepto de vivienda digna acarrea una serie de requisitos obligatorios que la convierten en digna. La vivienda debe considerarse más bien como el espacio donde los individuos o las familias puedan vivir en seguridad, paz y dignidad.

La disponibilidad de una vivienda digna, ya sea de propiedad o en alquiler, es uno los derechos más importantes que la Constitución reconoce a todo ciudadano.

Según el mandato constitucional del artículo 47: Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

Características de una vivienda digna

Para que una vivienda sea considerada digna, debe ser fija y habitable cumpliendo los requisitos básicos de funcionalidad, seguridad, habitabilidad y accesibilidad.

Además de los requisitos mínimos de confort, aislamiento climático (frío, humedad, lluvia, calor), seguridad estructural, calidad constructiva, entre otros.

Los servicios que debe aportar deben ser indispensables para la salud, seguridad, comodidad y nutrición, teniendo acceso a recursos naturales como el agua potable, energía para la cocina, calefacción, instalaciones sanitarias y de aseo.

En muchos países se están introduciendo otros conceptos acordes a lo dictado en los compromisos de Kioto como la minimización de impactos ambientales, reducción del ruido, gestión adecuada de los residuos generados, ahorro y uso eficiente del agua y la energía renovable.

Y es que una vivienda digna nunca debe encontrarse en lugares contaminados, ni cerca de fuentes de contaminación.

Obligaciones del propietario

  1. Obligación de garantizar una vivienda habitable.
    De este modo, el propietario tendrá que mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad durante el tiempo que dure el contrato de alquiler.
  2. Obligación de hacerse cargo de aquellas reparaciones urgentes que necesite la vivienda.
    Por ejemplo, deberá encargarse de averías en las instalaciones eléctricas del inmueble o de la caldera. El propietario tendrá que reparar los daños o, por su parte, pagarle al inquilino los costes que él haya adelantado.
  3. Obligación de no perturbar al inquilino.
    El propietario no podrá entrar en la vivienda sin previo aviso al inquilino. Tampoco podrá causar cualquier tipo de molestia al mismo.
  4. Garantizar al inquilino un uso pacífico de la vivienda.
    El propietario deberá garantizar al inquilino que ningún tercero reclamará judicialmente la posesión o utilización de la vivienda por disponer de mejor derecho.

Obligaciones del inquilino

  1. Dejar la vivienda en las mismas condiciones.
    El inquilino tiene la obligación de dejar la vivienda en las mismas condiciones que tenía cuando entro a vivir en ella. De lo contrario, podría perder la fianza abonada.
  2. Informar sobre la realización de reparaciones necesarias.
    El inquilino deberá de comunicar al propietario la realización de las reparaciones que sean oportunas para conservar la habitabilidad de la vivienda. A este deber va ligado el de permitir la entrada a la vivienda al propietario y al personal que sea necesario para la realización de dichas reformas.
  3. No realizar obras ni actividades peligrosas.
    El inquilino no podrá realizar obras que provoquen inestabilidad o seguridad de la vivienda. De igual manera, no podrá llevar a cabo actividades molestas, ilegales, nocivas o peligrosas.

Cómo reclamar por los problemas en el alquiler de viviendas

Reclamación del inquilino a una inmobiliaria:
Si el inquilino tiene problemas con la inmobiliaria o empresa a través de la cual alquiló la vivienda, deberá interponer una reclamación por escrito frente a la misma. La reclamación podrá realizarse a través de la Oficina de Información al Consumidor más cercana o mediante una asociación de consumidores.

Pasado un plazo de tiempo prudencial, si no hay respuesta por parte de la compañía se podrá iniciar un proceso de Arbitraje o interponer una demanda ante el Juzgado de Primera Instancia.

Reclamación del inquilino al propietario:
El caso más habitual consiste en que el propietario se queda toda o parte de la fianza a causa de unos gastos o desperfectos que no existen. Si el inquilino no está de acuerdo con esto, o si ha habido incumplimiento de contrato por parte del arrendador respecto a un compromiso de reparación, el inquilino podrá interponer una reclamación.

Siempre se aconseja que el inquilino intente solucionar el problema de manera extrajudicial, dirigiendo un escrito al propietario con la reclamación en cuestión. Si no llega a un acuerdo está la opción de ir a juicio. En caso de iniciar una demanda judicial, si las cuantías reclamadas no superan los 2.000 euros no es necesario tener abogado ni procurador.

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